En los comedores escolares se cocina mucho más que una comida: se cocinan hábitos, salud, territorio y futuro. El 12 de noviembre de 2026, Barcelona acogerá el I Congreso «Hacia unos comedores escolares ecológicos, de proximidad y saludables», una jornada impulsada por la Xarxa Agroecològica de Menjadors Escolars de Catalunya (XAMEC) y la certificación Ecolocal que reunirá a unos 300 profesionales y dieciséis ponentes para debatir cómo transformar la alimentación escolar.
El encuentro tendrá lugar en el Colegio de Médicos de Barcelona, de 9:00 a 18:00 horas, y llega en un momento decisivo: en los próximos meses comenzarán a definirse las licitaciones públicas del período 2027-2028, cuyos criterios determinarán qué alimentos llegan a los platos de miles de niños y niñas, y qué oportunidades tendrán los productores ecológicos y de proximidad para abastecer los comedores.
Diez años construyendo otro modelo
El congreso coincide con el décimo aniversario de XAMEC, una red que trabaja para impulsar y consolidar un modelo de comedor escolar basado en la agroecología, la transparencia y las relaciones justas entre el campo y el plato.
La red está formada por gestoras de comedor, centrales de compra, asociaciones de restauración y organizaciones ciudadanas, y defiende que la sostenibilidad no depende solo del producto final, sino también de las condiciones económicas, sociales y ambientales de toda la cadena alimentaria.
Hoy, XAMEC contribuye a servir más de 23.000 menús diarios en más de 110 comedores escolares, con la participación de más de dieciséis empresas de restauración colectiva o comedores autogestionados. A lo largo de cada curso, la red incorpora más de un millón de kilos de alimentos agroecológicos, con más del 93% de compra directa.
Estos datos muestran que no se trata de una aspiración lejana, sino de un modelo que ya funciona. La experiencia acumulada durante una década permite afirmar que es posible ofrecer menús escolares con productos ecológicos y de proximidad, siempre que existan criterios claros, una cadena de suministro preparada y una voluntad política sostenida.
Un congreso en el momento adecuado
La elección de la fecha no es casual. Las licitaciones públicas de 2027-2028 serán una oportunidad para incorporar exigencias de calidad alimentaria, producción ecológica, certificación, proximidad y salud infantil en los pliegos que regulan los comedores escolares. El congreso quiere aportar propuestas concretas antes de que se adopten esas decisiones.
No basta con pedir “más producto ecológico”. Hay que responder a preguntas complejas: ¿cómo se garantiza la calidad nutricional sin encarecer desproporcionadamente el servicio? ¿Cómo se acompaña a las explotaciones agrarias que quieren iniciar una transición agroecológica? ¿Qué papel deben tener las administraciones públicas, las familias, las empresas de restauración colectiva y los productores locales? ¿Cómo se mide y verifica el compromiso con la proximidad y la ecología?
El encuentro pretende reunir precisamente a todos los agentes implicados: administraciones, comunidad educativa, asociaciones de familias, pediatras y profesionales de la salud, investigadores, agricultores, productores, distribuidores, empresas de restauración colectiva, entidades sociales y otros actores del sistema alimentario.
Salud infantil y huella química
Uno de los ejes centrales del congreso será la relación entre alimentación infantil, contaminantes ambientales y salud. La comunidad científica ha alertado de los posibles efectos de la exposición a plaguicidas sobre la salud infantil y el medio ambiente, un motivo que refuerza la necesidad de reducir la presencia de residuos químicos en la alimentación ofrecida en las escuelas.
“La comunidad científica alerta cada vez más de los efectos de los plaguicidas sobre la salud infantil y el medio ambiente. En este congreso, profesionales de la medicina, la nutrición y las ciencias ambientales, junto con investigadores y docentes universitarios, se reunirán con el sector ecológico y la restauración colectiva para abordar cómo podemos reducir la huella química en los comedores escolares, que deben ser espacios alimentarios seguros para los niños”, explica Alejandro Guzmán, portavoz del congreso.
El mensaje es claro: un comedor escolar no debería entenderse únicamente como un servicio de restauración, sino como un espacio educativo y de protección de la salud. La comida diaria influye en el desarrollo, en la creación de hábitos alimentarios y en la exposición de la infancia a determinados contaminantes. Por eso, la calidad de los ingredientes y el modelo de producción tienen una importancia que va mucho más allá del menú.
Tres bloques para repensar el sistema
El programa se organizará en tres grandes bloques temáticos.
- Salud infantil, alimentación y contaminantes ambientales: analizará la evidencia científica sobre la exposición a sustancias químicas, la importancia de una alimentación saludable y el papel de los comedores como espacios protectores para la infancia.
- Sistema alimentario, producción ecológica y territorio: pondrá el foco en la necesidad de disponer de una base productiva local capaz de responder a la demanda de los comedores y de acompañar la transición agroecológica del sector agrario.
- Comedores escolares, compra pública y modelos de gestión: abordará los instrumentos concretos para transformar el servicio, especialmente los pliegos de contratación, la certificación y los modelos de abastecimiento.
Esta estructura permite conectar tres dimensiones que suelen analizarse por separado: la salud de quienes comen, la forma en que se produce el alimento y los mecanismos públicos que determinan qué se compra y bajo qué condiciones.
Un programa con voces de referencia
El congreso contará con unos dieciséis ponentes de referencia procedentes de la medicina, la nutrición, la agronomía, la investigación ambiental, la contratación pública y la gestión de comedores.
Entre las personas confirmadas figuran el médico e investigador Nicolás Olea; la doctora agrónoma M. Dolores Raigón; el pediatra medioambiental Ferran Campillo; el especialista en contaminación química Koldo Hernández; la experta en contratación pública ecológica Ximena Lazo Vitoria; y Katrin Kössler, investigadora del Instituto LEL del Ministerio de Alimentación de Baden-Württemberg.

También participarán Marta G. Rivera-Ferre, Gonzalo Palomo Guijarro, Javier Guzmán, Josep Mestres, Regina Monsalve Mayans, Joan Maria Ribas y Piero Carucci. Las mesas redondas de los tres bloques estarán moderadas por Montse Escutia, Marc Talavera y Núria Casajuana Vives.
La diversidad de perfiles no es un detalle secundario. La transformación de los comedores escolares exige diálogo entre disciplinas y sectores que muchas veces trabajan de forma separada: quienes investigan los efectos de los contaminantes, quienes producen alimentos, quienes cocinan y distribuyen, quienes gestionan los servicios y quienes deciden las políticas públicas.
Ecolocal: certificar lo ecológico y de proximidad
Uno de los proyectos destacados de XAMEC es la certificación Ecolocal, dirigida a comedores escolares, restaurantes y colectividades. Su objetivo es acreditar la presencia de alimentos ecológicos y de proximidad, ofreciendo un marco verificable para quienes quieren demostrar un compromiso real con la sostenibilidad alimentaria.
La certificación adquiere especial relevancia en el ámbito de la compra pública. Cuando una administración incorpora criterios de alimentación ecológica y de proximidad en una licitación, necesita mecanismos claros para exigirlos, comprobarlos y evaluarlos. Ecolocal trabaja precisamente en esa dirección: convertir principios como la proximidad, la producción ecológica y la transparencia en criterios operativos.
De este modo, la certificación puede ayudar a evitar declaraciones genéricas de sostenibilidad y a dar seguridad tanto a las administraciones como a las familias. También puede favorecer a los productores locales, al facilitar que su trabajo sea reconocido dentro de los procesos de contratación.
El debate no nace de cero. El 29 de noviembre de 2014, la Associació Menjadors Ecològics organizó en Mollet del Vallès un congreso bajo el lema «Compartir y aprender de los modelos existentes». Aquel encuentro fue un precedente importante para el movimiento de comedores escolares ecológicos en Cataluña.
Doce años después, el I Congreso de Comedores Escolares Ecológicos llega con una red consolidada, con experiencia de gestión, con datos de abastecimiento y con una certificación específica en marcha. El desafío ya no es solo demostrar que otro modelo es posible, sino escalarlo, estabilizarlo y integrarlo en las políticas públicas.
Un amplio apoyo institucional y social
La iniciativa cuenta con el respaldo de más de 80 entidades e instituciones. Entre ellas se encuentran colegios profesionales e instituciones académicas como el Colegio de Médicos de Barcelona, la Sociedad Catalana de Pediatría, el Colegio de Dietistas-Nutricionistas de Cataluña, la Universitat de Barcelona, la Universitat Autònoma de Barcelona, la Universitat Politècnica de Catalunya, Blanquerna-URL, la Universitat de Girona, la Universitat de Lleida y la Universitat de Vic.
También apoyan el congreso empresas de producción y distribución ecológica, entidades certificadoras de producción ecológica, asociaciones empresariales como ACELLEC, asociaciones de familias como FAPAES, el Departamento de Agricultura de la Generalitat de Cataluña y la Diputación de Barcelona.
Este respaldo amplio refleja que la alimentación escolar es una cuestión compartida. No afecta solo al sector ecológico ni únicamente a las familias usuarias del comedor: involucra a la salud pública, a la educación, a la agricultura, al empleo local, al medio ambiente y a la calidad de la democracia alimentaria.
La jornada concluirá con la lectura de un manifiesto sectorial elaborado junto con la Sociedad Española de Agricultura Ecológica (SEAE). El documento recogerá propuestas clave para el futuro de los comedores escolares y pondrá el énfasis en las licitaciones públicas del período 2027-2028.
El objetivo es que los próximos pliegos prioricen la calidad alimentaria, la producción ecológica, la certificación, la proximidad y la salud infantil. No se trata solo de aumentar el porcentaje de producto ecológico, sino de construir condiciones estables para que esa mejora sea viable a medio y largo plazo.
“Queremos abordar el problema y las posibles soluciones. También debemos conocer la disposición de la Administración pública para hacer posible esta transición”, añade Alejandro Guzmán, responsable de comunicación de XAMEC.
La compra pública como palanca de cambio
La compra pública tiene un potencial enorme para transformar el sistema alimentario. Cuando las administraciones destinan sus recursos a alimentos ecológicos, de temporada y de proximidad, no solo mejoran los menús escolares: también generan demanda estable para el tejido agrario local, favorecen prácticas de producción más respetuosas con el entorno y reducen la dependencia de cadenas largas y opacas.
En el caso de los comedores escolares, esta palanca es especialmente poderosa porque el servicio se dirige a la infancia y se repite cada día durante todo el curso. Cada licitación puede convertirse en una decisión con efectos acumulativos sobre la salud, el paisaje agrario, la economía local y el clima.
El reto, por tanto, no es únicamente técnico ni económico. Es también político y social: decidir si la alimentación escolar se concibe como un gasto que debe minimizarse o como una inversión en salud pública, soberanía alimentaria, territorio y futuro.
Una cita para quienes quieren cambiar el menú escolar
El I Congreso de Comedores Escolares Ecológicos se presenta como un punto de encuentro para pasar de la preocupación a la propuesta. Reúne evidencia científica, experiencia práctica, visión empresarial, reivindicación familiar y responsabilidad pública en torno a una pregunta esencial: ¿qué queremos que coman nuestros hijos e hijas en la escuela?
La respuesta de XAMEC y Ecolocal es ambiciosa pero concreta: comedores ecológicos, de proximidad y saludables, sostenidos por una cadena alimentaria justa, transparente y capaz de acompañar a quienes producen los alimentos. El congreso de Barcelona será una oportunidad para avanzar hacia ese modelo antes de que se definan las licitaciones que marcarán el período 2027-2028.
Porque, en definitiva, cada menú escolar es una decisión colectiva. Y decidir bien lo que llega al plato de la infancia es decidir también qué tipo de agricultura, salud y territorio queremos para el futuro.
Comedores Escolares Ecológicos: El futuro de la alimentación escolar sobre la mesa