La kombucha es una bebida fermentada que se obtiene a partir de té endulzado y un cultivo simbiótico de bacterias y levaduras, conocido como cultivo de kombucha o “hongo de té”. Durante la fermentación, estos microorganismos transforman el azúcar en ácidos orgánicos, gases y otros compuestos bioactivos, dando lugar a una bebida ligeramente ácida, refrescante y con burbuja natural.
Además, cuando se elabora con ingredientes ecológicos y se conserva en frío sin pasteurizar, se mantiene como una bebida viva, rica en probióticos, enzimas, antioxidantes y vitaminas del grupo B.
La kombucha puede ayudar a cuidar la flora intestinal, apoyar el sistema inmunitario y favorecer una desintoxicación suave del organismo. En esta ocasión, te explicamos paso a paso cómo preparar kombucha en casa con ingredientes ecológicos que puedes encontrar en Espacio Orgánico.
Ingredientes básicos para hacer kombucha
Para obtener una buena kombucha casera no necesitas una lista interminable de ingredientes, pero sí es importante cuidar la calidad de cada uno. Te recomendamos:
- Té verde o negro ecológico, en hojas o en bolsitas sin plástico.
- Azúcar de caña ecológico.
- Agua filtrada o mineral, sin cloro.
- Cultivo de kombucha y un poco de kombucha ya fermentada como “líquido iniciador”.
- Opcional para una segunda fermentación: frutas ecológicas, especias (como jengibre o canela), plantas aromáticas o infusiones sin azúcar.
En Espacio Orgánico encontrarás una amplia selección de tés ecológicos, desde variedades suaves de té verde hasta tés negros más intensos, además de azúcar de caña ecológico y fruta fresca de temporada para aromatizar tu kombucha.
Consulta también nuestra sección de bebidas fermentadas, donde trabajamos con marcas de kombucha ecológica que te pueden servir como referencia de sabor y, en algunos casos, como líquido iniciador si ya contienen cultivo vivo.
Proporciones orientativas
Para que te resulte sencillo empezar, puedes tomar como referencia estas cantidades aproximadas para 2 litros de kombucha:
- 2 litros de agua
- 4 cucharadas soperas colmadas de té (o 4 bolsitas de té)
- 160‑200 gramos de azúcar de caña ecológico
- 1 cultivo de kombucha
- 200‑300 mililitros de kombucha ya fermentada (o té muy avinagrado de una tanda anterior)
Puedes ajustar el sabor a tu gusto: más suave y dulce con fermentaciones más cortas, más ácido y seco si alargas el tiempo de fermentación.
Primera fermentación: crear la base de kombucha
- Preparar el té dulce
Calienta el agua hasta casi hervir y prepara una infusión con el té ecológico elegido. Deja reposar el tiempo recomendado para que libere sabor, retira las hojas o bolsitas y añade el azúcar de caña ecológico, removiendo bien hasta que se disuelva por completo. Es importante que el azúcar esté totalmente integrado, ya que será el alimento del cultivo durante la fermentación. - Dejar enfriar
Antes de añadir el cultivo, el té dulce debe estar a temperatura ambiente; si está demasiado caliente puede dañar o matar las bacterias y levaduras. Puedes acelerar el proceso usando parte del agua fría al final o dejando el recipiente destapado en un lugar limpio, sin corrientes de aire. - Añadir el cultivo y el líquido iniciador
Una vez que el té está frío, viértelo en un recipiente de cristal amplio y de boca ancha. Añade el líquido iniciador (kombucha ya fermentada) y, por último, con las manos bien limpias, coloca el cultivo en la superficie del líquido. Es normal que al principio se hunda y luego vuelva a subir, o que se forme una nueva capa de cultivo en la superficie. - Cubrir y fermentar
Cubre el frasco con una tela limpia o una gasa y sujétala con una goma para evitar que entren insectos o polvo, pero permitiendo que el líquido respire. Deja fermentar entre 7 y 14 días a temperatura ambiente, idealmente entre 24 y 27 grados, en un lugar sin luz directa y sin cambios bruscos de temperatura.
Durante estos días, el cultivo irá transformando el azúcar en ácidos orgánicos, gases y otros compuestos, y verás cómo aparecen pequeñas burbujas y cambios de sabor. Puedes empezar a probar la kombucha a partir del día 7: cuanto más tiempo pase, menos dulce y más ácida se volverá.

Segunda fermentación: dar sabor y burbuja
Cuando la kombucha tiene el punto de acidez y dulzor que te gusta, puedes embotellarla tal cual o hacer una segunda fermentación con fruta, especias o infusiones. Esta segunda etapa intensifica la burbuja y permite crear sabores muy diferentes.
- Retirar el cultivo
Con las manos limpias, retira el cultivo y resérvalo en otro frasco con parte de la kombucha para usarlo en la siguiente tanda. Verás que, con el tiempo, se forman capas nuevas que puedes compartir o utilizar para más cantidad. - Aromatizar
Vierte la kombucha en botellas de cristal con cierre hermético, filtrando si quieres retirar pequeños restos de cultivo. Añade trozos de fruta ecológica (como manzana, frutos rojos, cítricos), un poco de jengibre fresco o especias suaves, siempre en pequeñas cantidades y sin azúcares añadidos. La fruta aportará azúcares naturales que el cultivo aprovechará para generar más gas. - Fermentar en botella
Cierra las botellas y déjalas a temperatura ambiente entre 2 y 4 días, probando de vez en cuando para controlar el gas y el sabor. Es importante “eructar” las botellas una vez al día para liberar presión, especialmente si la temperatura es alta o si has añadido mucha fruta. Después, conserva la kombucha en frío, donde la fermentación se ralentiza y el sabor se estabiliza.
Consejos de seguridad y buenas prácticas
Aunque hacer kombucha es sencillo, conviene seguir unas pautas básicas para que el resultado sea seguro:
- Usa siempre recipientes de cristal y utensilios de madera o plástico apto para alimento, evitando el contacto prolongado con metales.
- Lava bien manos y utensilios antes de empezar y evita perfumar las manos con jabones muy aromáticos que puedan pasar al cultivo.
- Si observas moho (manchas algodonosas de colores verde, negro o azul) en la superficie, desecha la tanda completa y no la consumas.
- No prolongues la segunda fermentación muchos días a temperatura ambiente sin vigilar; es mejor ir probando y pasar al frío cuando tenga el punto de burbuja deseado.
En el artículo previo de nuestro blog ya apuntábamos que la kombucha, bien elaborada, es una alternativa muy interesante a los refrescos azucarados, especialmente cuando se hace con ingredientes ecológicos y se respeta la cadena de frío para mantener sus propiedades probióticas.
Si este artículo te ha animado a preparar kombucha en casa, el siguiente paso es reunir los ingredientes y utensilios necesarios. En Espacio Orgánico hemos preparado una selección de productos pensada para quienes quieren iniciarse en la fermentación casera:
- Tés ecológicos de alta calidad, en diferentes variedades y formatos.
- Azúcar de caña ecológico y otros endulzantes para tus bebidas fermentadas.
- Frutas frescas ecológicas de temporada para aromatizar tu kombucha.
- Kombuchas ecológicas ya listas para beber, perfectas para inspirarte con nuevos sabores o como alternativa rápida cuando no tienes tu tanda casera a punto.
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Cómo hacer kombucha en casa (con ingredientes ecológicos)