Descubre una ensalada de quinoa tostada con perilla (Perilla frutescens) que convierte esta hoja asiática en el sabor principal. Ideal para un almuerzo ligero, vegano‑amigable y muy visual, perfecta para experimentar con la perilla que vendemos en Espacio Orgánico.
La perilla —también conocida como shiso en japonés— es una de esas hojas que, cuando la pruebas por primera vez, no sabes bien si es hierba aromática, menta o albahaca, pero acabas deseando tenerla en el plato todos los días.
De sabor intenso, con notas a menta, albahaca, regaliz y un regusto ligeramente cítrico, la perilla se ha convertido en un ingrediente de moda tanto en cocina asiática como en bares y restaurantes “verdes” que buscan dar un toque fresco y sofisticado a sus platos.
En Espacio Orgánico, la perilla es uno de los productos más buscados. Por eso hemos pensado en una receta en la que la perilla no sea un acompañamiento, sino la auténtica protagonista.
Es mucho más que una hoja aromática de la cocina asiática: se ha convertido en una planta muy interesante en el manejo de alergias, especialmente en las alergias primaverales.
Su composición rica en polifenoles, flavonoides como luteolina, apigenina y chrysoeriol, junto con compuestos como linalool, L‑mentol, alfa‑pineno y elemicina, aporta un perfil antioxidante y antiinflamatorio muy potente.
Lo que la hace realmente singular es su alto contenido en ácido rosmarínico, un compuesto con demostradas propiedades antialérgicas e antiinflamatorias, capaz de modular la respuesta inmunitaria frente a determinados alérgenos.
En medicina oriental se ha utilizado tradicionalmente para procesos respiratorios como resfriados y gripe, así como en casos de intoxicaciones alimentarias, para mejorar la resistencia del sistema inmune y favorecer la desintoxicación hepática.
Por qué esta ensalada funciona con la perilla
Hacer una receta “de perilla” no consiste solo en añadirla al final como decoración. Esta ensalada de quinoa tostada está pensada para que la hoja se sienta en cada bocado: aporta frescura, aroma y un color verde intenso que la hace visualmente muy atractiva.
La base de quinoa tostada aporta una textura tostada y ligeramente crujiente, que contrasta muy bien con la suavidad de la manzana y la cebolleta, mientras el pepino y los brotes añaden un efecto “agua” muy digestivo.
El aliño de lima‑sésamo, con un toque de soja y un ligero toque dulce, envuelve toda la ensalada y deja que la perilla se muestre sin competir con sabores demasiado fuertes.
El resultado es un plato equilibrado, bajo en grasa saturada, con fibra, proteína vegetal y antioxidantes, que encaja perfectamente en un estilo de vida orgánico y consciente con la alimentación.

Ingredientes y por qué cada uno suma
Para 4 personas, la receta queda muy equilibrada y permite que la perilla siga siendo la protagonista incluso en una porción generosa:
- Quinoa (200 g): cereales sin gluten, alta en proteínas y minerales, perfecta como base de platos saludables.
- Sésamo tostado (4 cucharadas): aporta un toque tostado y un extra de calcio, manganeso y grasas saludables.
- Cebolleta o cebolletas tiernas: suavidad aromática que combina muy bien con la perilla sin ser demasiado agresiva.
- Manzana verde: acidez y dulzor natural, además de fibra y vitamina C.
- Pepino o pepinillo fresco: hidratación, textura fresca y muy ligera.
- Hoja de perilla (1‑2 puñados grandes): el corazón de la receta, aporta aroma, frescura y poder antioxidante.
- Brotes verdes (rúcula tierna, microbrotes, etc.): toque verde intenso, mucho más digestivos y suaves que las rúculas intensas.
Como aliño, hemos elegido una combinación de aceite de oliva virgen extra, aceite de sésamo, lima, un poco de soja ligera y, si te apetece, un toque de miel o jarabe de arce.
Cómo preparar esta ensalada
- Cocer y tostar la quinoa
- Cocer la quinoa siguiendo las instrucciones del envase (normalmente 1 parte de quinoa por 2 partes de agua, unos 10‑15 minutos).
- Escurrir bien y dejar enfriar un poco. Después dorarla ligeramente en una sartén con un poco de aceite de oliva para que gane textura tostada y un sabor más complejo.
- Preparar el aliño
- En un bol, mezclar 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra, 1 de aceite de sésamo, el zumo de 1 lima o limón, 1 cucharadita de salsa de soja ligera o tamari, 1 cucharadita de miel o jarabe de arce (opcional) y una pizca de jengibre rallado o semilla de hinojo.
- Batir bien hasta que quede una emulsión ligera y sedosa.
- Montar la ensalada
- En una fuente grande, mezclar la quinoa tostada con la cebolleta en juliana, la manzana laminada, el pepino/granizado de pepinillo y el sésamo tostado.
- Añadir la mitad de las hojas de perilla enteras y la otra mitad picadas finas. Remover suavemente para que la perilla se distribuya sin desmenuzarse.
- Aliñar justo antes de servir para que la hoja no se apelmace demasiado.
- Acabado y presentación
- Servir en platos hondos o boles, con una cama de brotes verdes en la base.
- Colocar algunas hojas grandes de perilla encima, como si fueran “coronas” verdes, para que se entienda visualmente que es la protagonista del plato.
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Ensalada de quinoa tostada con perilla: la hoja que roba el protagonismo