España atraviesa en este verano de 2026 una de las campañas de incendios más severas de su historia reciente, con la Comunidad de Madrid como epicentro de una emergencia que ha obligado a evacuar a miles de personas y ha dejado un paisaje devastado.
Los datos de julio de 2026 sitúan esta crisis en una dimensión sin precedentes, superando los registros históricos de superficie quemada y poniendo de manifiesto la vulnerabilidad de los ecosistemas mediterráneos frente a una combinación de sequía extrema, olas de calor y un modelo de gestión del territorio que ha abandonado prácticas tradicionales de prevención.
La situación se ha tornado crítica en las últimas semanas, con la Comunidad de Madrid solicitando la activación de la emergencia nacional debido a la evolución de múltiples incendios simultáneos que se encuentran fuera de la capacidad de extinción convencional.
Los principales focos que han afectado a la región incluyen el incendio de Villa del Prado, con afección a Aldea del Fresno, y el de San Martín de Valdeiglesias, originado por un vehículo incendiado en la carretera M-501, que también afectó a Pelayos de la Presa.
Sin embargo, el incendio más grave de la historia reciente de España se ha registrado en Burgohondo (Ávila), cuya evolución ha impactado directamente en la Comunidad de Madrid. Este incendio ha calcinado aproximadamente 50.000 hectáreas, convirtiéndose en el mayor fuego forestal registrado en el país desde que existen datos, según han confirmado las autoridades en la última semana de julio.
Protección Civil ha cifrado en 77.000 hectáreas la superficie total arrasada por el conjunto de incendios que afectan a Ávila, Madrid y Toledo, con un perímetro conjunto de 280 kilómetros. Y siguen activos.
En la Comunidad de Madrid, aunque el 81% de los incendios registrados hasta mediados de julio se habían quedado en conatos de menos de una hectárea (129 de un total de 159 siniestros), la temporada ha dado un giro dramático con la declaración de grandes incendios forestales que han superado con creces todas las previsiones.
Ganadería extensiva como herramienta de prevención ecológica
En el contexto de esta crisis sin precedentes, la ganadería extensiva emerge como una de las herramientas más eficaces para la prevención de incendios forestales. El papel del pastoreo controlado en la gestión del territorio ha sido reconocido por múltiples administraciones autonómicas y organizaciones ecologistas como una estrategia clave para reducir la acumulación de biomasa inflamable en los montes.
La ganadería extensiva actúa como un "cortafuegos activo durante todo el año", según han destacado diversos responsables políticos del sector agrario. Los rebaños que pastan en el monte ayudan a eliminar el combustible vegetal, rompen la continuidad de la vegetación y permiten que el fuego se extienda más lentamente, reduciendo así la intensidad y velocidad de propagación de los incendios.
En Andalucía, la Junta aprobó en abril de 2026 un decreto ley de medidas urgentes para fomentar los usos silvopastorales del monte para la prevención de incendios forestales, bonificando totalmente el precio que deben abonar los adjudicatarios de aprovechamientos de pastos en montes públicos de titularidad autonómica.
Esta medida reconoce explícitamente que el pastoreo contribuye directamente a reducir el exceso de combustible vegetal, genera discontinuidades en la masa forestal que frenan la propagación del fuego y refuerza la vigilancia del territorio gracias a la presencia constante de pastores, especialmente en zonas de difícil acceso.
La Comunidad de Madrid ha invertido en 2026 más de 52,7 millones de euros para la prevención y lucha contra incendios forestales, un 3,5% más que la temporada anterior, pero esta inversión debe complementarse con políticas que fomenten la presencia permanente de ganado en el monte.
Desde la Asociación de Pastores por el Monte Mediterráneo, se defiende que el pastoreo preventivo permite reducir el pasto y el matorral, controlando el crecimiento de la vegetación herbácea y arbustiva para disminuir la cantidad de combustible disponible.
En la Comunitat Valenciana, las ayudas para el control de vegetación natural mediante aprovechamiento ganadero extensivo en zonas estratégicas pueden alcanzar hasta 132 euros por hectárea y año, con un máximo de 10.000 euros por ganadero. Estas ayudas se complementan con hasta 2.000 euros adicionales para gastos vinculados a collares GPS, vallado virtual, abastecimiento de agua o gastos veterinarios.
La ecología como eje de la prevención
La defensa de la ecología en la gestión forestal pasa por recuperar prácticas tradicionales que han demostrado su eficacia durante siglos. La ganadería extensiva no solo previene incendios, sino que también contribuye al mantenimiento de la biodiversidad, el paisaje y la vertebración del medio rural.
La Comisión Europea presentó el pasado 7 de julio de 2026 su nueva Estrategia sobre la Ganadería, en la que identificó por primera vez al ovino y al caprino como actividades fundamentales para conservar los ecosistemas, prevenir incendios forestales y mantener vivo el medio rural.

Este respaldo institucional sin precedentes subraya la importancia de integrar la ganadería extensiva en las políticas de transición ecológica y adaptación al cambio climático.
El abandono de la ganadería extensiva en las últimas décadas ha contribuido directamente a la acumulación de biomasa en los montes mediterráneos, creando un escenario perfecto para incendios de gran intensidad y difícil control.
La ausencia de pastores y ganado en amplias zonas forestales ha permitido que se acumulen matorrales y vegetación que actúan como combustible continuo, facilitando la propagación rápida de los fuegos.
Previsiones a futuro y escenarios climáticos
Las previsiones para el futuro inmediato son preocupantes. La combinación de cambio climático, con temperaturas más altas y períodos de sequía más prolongados, junto con el abandono rural y la falta de gestión forestal activa, crea un escenario de riesgo creciente.
Los incendios de 2026 se han cebado especialmente con el noroeste peninsular, además de Huesca, Almería y Huelva, concentrando las provincias de León, Asturias y Cantabria un tercio de las hectáreas calcinadas en todo el país. Esta distribución geográfica sugiere que el cambio en los patrones de incendios está afectando a zonas tradicionalmente menos vulnerables.
España ha registrado 14 grandes incendios forestales (más de 500 hectáreas) en lo que va de 2026, según datos del Miteco. Esta cifra duplica la registrada en el mismo periodo del año anterior,.alertando sobre una tendencia preocupante que podría consolidarse en los próximos años si no se adoptan medidas estructurales de prevención.
Reflexión ecológica y llamada a la acción
Esta crisis representa una oportunidad para reflexionar sobre la necesidad de integrar la ecología en todas las políticas de gestión territorial. La defensa de la ganadería extensiva no es solo una cuestión de política agraria, sino una estrategia esencial de adaptación al cambio climático y prevención de catástrofes ecológicas.
La recuperación de prácticas tradicionales como el pastoreo, la trashumancia y la gestión silvopastoral debe ser prioritaria en las políticas de transición ecológica. Los consumidores también tienen un papel crucial, apoyando con su decisión de compra a los productos de ganadería extensiva y valorando su contribución a la ecología.
La crisis de incendios de 2026 nos enseña que la prevención no puede limitarse a la extinción y la vigilancia, sino que requiere una gestión activa del territorio que recupere el equilibrio entre actividad humana y conservación de los ecosistemas.
La ecología debe ser el eje central de esta transformación, reconociendo que la biodiversidad y las prácticas tradicionales son nuestras mejores aliadas frente a un futuro incierto.
Por Miguel Jara, responsable de Comunicación de Espacio Orgánico.
Incendios récord en Madrid y España: por qué la ganadería extensiva es nuestra mejor defensa ecológica