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La piel y los protectores solares

La piel es el órgano más extenso de nuestro cuerpo. Este nos relaciona con el exterior, equilibra la temperatura corporal con el sudor y sirve para excretar deshechos a través de él. Pero a veces se nos olvida que cremas, lociones y protectores solares pasan en parte al torrente sanguíneo a través de la piel, perjudicando nuestra salud.

Vivimos en un país de sol, lo cual es una bendición, pero igual que nos da la vida nos puede ocasionar daños graves en la piel. Es preciso evitar una exposición prolongada, especialmente entre las 12:00 y las 17:00 horas, y tenemos que tener en cuenta nuestro tipo de piel y prestar especial atención a niños y ancianos, mucho más proclives a un golpe de calor y a quemarse sin darse cuenta.

La primera medida ante la exposición al sol es aumentar nuestro consumo de líquidos, ya sean agua, zumos o infusiones, y evitar alcohol y bebidas gaseosas azucaradas, que nos deshidratan.

Referente a la dieta, es conveniente incrementar el consumo de frutas y verduras ricas en vitaminas A, C y E, que evitarán la carga oxidativa en la piel.

El uso de un protector solar adecuado a nuestra piel es fundamental. El factor de protección solar (FPS) es un número que se asocia a la cosmética solar e indica cuál es el múltiplo de tiempo al que se puede exponer la piel protegida para que no se queme ni sufra daños. Hay que multiplicarlo por el tiempo que tarda nuestra piel en quemarse.

El FPS de los protectores solares se clasifica de la siguiente manera:

  • Baja: de 2 a 6
  • Medio: de 8 a 12
  • Alta: de 15 a 25
  • Muy alta: de 30 a 50

Diferencias entre protectores solares ecológicos y convencionales

Una vez elegido nuestro FPS, hemos de valorar las diferencias entre protectores solares ecológicos y convencionales.

  • Convencionales:

- Impiden la síntesis de vitamina D. Ésta puede ser una de las causas de que, siendo España un país de sol, se hayan encontrado niveles muy bajos en la síntesis de vitamina D de nuestra población en los últimos años.

- Tienen filtros químicos.

- La piel los absorbe fácilmente y no dejan el aspecto blanquecino de los ecológicos.

- Interfieren en la producción de sudor, eliminando la protección natural de nuestro organismo a través de éste e inhibiendo, además, la regulación de la temperatura corporal.

- No se han demostrado eficaces para evitar el cáncer de piel; la piel no se quema, pero el daño en el ADN sí se produce.

- No son biodegradables, destruyen el ecosistema marino. Parece que ahora estamos todos preocupados por el plástico que existe en nuestros océanos y no valoramos el peligro químico de los protectores solares y el mar: en su mayoría contienen petroquímicos, dañinos para los peces y el fondo marino.

- Contienen sustancias químicas que, a través de nuestra piel, pasan al torrente sanguíneo, alteran nuestro sistema hormonal e intoxican nuestro cuerpo. Actúan como disruptores endocrinos.

- Inhiben nuestra capacidad de enrojecimiento de la piel, que es nuestra señal de alarma orgánica para dejar de exponernos a los rayos solares.  

  • Ecológicos:

- Son biodegradables, de manera que con su uso respetamos nuestros mares y evitamos la mayor degradación de nuestros fondos marinos.

- No contienen químicos que pasen a nuestro torrente sanguíneo ni dañen nuestro organismo.

- No interfieren en la correcta sudoración de nuestro organismo, lo que permite mantener la temperatura corporal y activar nuestros mecanismos naturales contra el sol.

- Son útiles en la prevención del cáncer de piel.

- Tienen filtros físicos.

- Tienen la desventaja de dejar nuestra piel con aspecto blanquecino y su absorción es más limitada.

*Este artículo es puramente informativo, consulte a su médico o profesional de la salud.

Por Alejandro Sexto Naveira, naturópata y responsable del área de Bienestar de Espacio Orgánico.

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