Cuando bajan las temperaturas, el cuerpo pide cuchara, calor y alimentos de temporada. Este guiso invernal de alcachofas, boniato y puerros ecológicos de Espacio Orgánico está pensado para eso: un plato completo, lleno de sabor y textura, que combina verduras de invierno con carne ecológica de calidad para lograr un equilibrio entre confort y salud.
Es una receta muy versátil que admite pollo, ternera o pavo ecológicos, y que funciona igual de bien como plato del día en un menú casero que como propuesta para un fin de semana slow.
El resultado es un guiso meloso, ligeramente dulce por el boniato ecológico, profundo y vegetal gracias al puerro y la alcachofa, con una salsa espesa que invita a mojar pan.
Ingredientes para 4 raciones
Para preparar este guiso invernal con alcachofas, boniato y puerros necesitarás:
- 6 alcachofas
- 2 boniatos medianos
- 3 puerros (parte blanca y algo de la verde más tierna)
- 1 cebolla grande
- 2 dientes de ajo
- 2 tomates rallados o 200 g de tomate triturado
- 200 ml de vino blanco (opcional, pero recomendable para aportar aroma)
- 800 ml de caldo (de verduras, pollo o carne, según el tipo de guiso que quieras)
- 2 hojas de laurel
- 1 ramita de tomillo o romero
- Sal marina sin refinar
- Pimienta negra recién molida
- 3–4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
Opción con carne (elige una, según disponibilidad en Espacio Orgánico):
- 400 g de pollo de corral en trozos, o
- 400 g de ternera para guiso, o
- 400 g de pavo troceado
Opcionales para enriquecer:
- Un puñado de garbanzos cocidos
- Perejil fresco para terminar el plato
Paso a paso: cómo preparar el guiso perfecto
Trabajar las verduras de invierno
Antes de encender el fuego, conviene dejar toda la verdura lista. Limpia cuidadosamente los puerros, retirando las capas externas y la parte verde más dura; ábrelos a lo largo bajo el grifo y elimina cualquier rastro de tierra. Córtalos en rodajas gruesas de aproximadamente un centímetro, que se mantendrán enteras durante la cocción.
Pela los boniatos y córtalos en dados medianos, procurando que tengan un tamaño similar entre sí para que la cocción sea uniforme. El boniato se ablandará y parte de él se deshará durante el guiso, ayudando a espesar la salsa de forma natural.
Para las alcachofas, retira las hojas exteriores más duras, corta las puntas y pela ligeramente el tallo. Después, córtalas en cuartos y elimina, si lo hubiera, el heno central. Para evitar que se oxiden, colócalas en un bol con agua fría y unas gotas de limón hasta el momento de añadirlas a la olla.
2. Sellar la carne para potenciar el sabor
En una olla amplia calienta el aceite de oliva virgen extra a fuego medio-alto y añade la carne elegida (pollo, ternera o pavo), previamente salpimentada. Dora bien por todos los lados hasta que quede sellada y adquiera un color dorado, pero sin cocinarla por completo.
Este paso es clave para desarrollar sabor de fondo: los jugos de la carne que se caramelizan en el fondo de la olla serán la base del guiso y se recuperarán después con el vino y el caldo. Retira la carne y resérvala en un plato, manteniendo el fuego encendido bajo la olla.
3. Sofrito de invierno con puerro y cebolla
En el mismo aceite de oliva, incorpora la cebolla picada con una pizca de sal y cocina a fuego medio-bajo hasta que esté muy tierna y transparente. Añade el puerro en rodajas y sigue pochando la mezcla con calma, unos 10-12 minutos, hasta que ambas verduras estén blandas y ligeramente doradas.
Cuando el sofrito esté casi listo, agrega el ajo finamente picado y rehoga un minuto, evitando que se queme. Incorpora el tomate rallado o triturado y cocina a fuego medio unos 5–7 minutos más, hasta obtener un sofrito concentrado, espeso y aromático.
4. Desglasar con vino y añadir las verduras principales
Vierte el vino blanco en la olla y remueve bien, raspando el fondo con una cuchara de madera para recuperar todos los jugos que se hayan adherido. Deja que el alcohol se evapore durante unos minutos.
Escurre las alcachofas y añádelas a la olla, junto con los dados de boniato. Incorpora también las hojas de laurel y el tomillo o romero. Devuelve la carne reservada a la olla con sus jugos, mezcla suavemente y cubre con el caldo caliente (de verduras, pollo o carne, según el tipo de guiso que quieras).
5. Cocción lenta hasta que el guiso se vuelva meloso
Lleva el conjunto a ebullición suave, baja el fuego y deja que el guiso se cocine a fuego lento, con la olla semi tapada, durante unos 30-40 minutos. El tiempo exacto dependerá del tipo de carne elegido: la ternera puede requerir algo más de cocción, mientras que el pollo o el pavo se ablandan antes.
Sabrás que el guiso está listo cuando la carne esté muy tierna, el boniato se deshaga parcialmente y las alcachofas estén fundentes pero con cierta estructura. Si quieres una salsa más espesa, aplasta ligeramente algunos dados de boniato contra la pared de la olla y remueve: el almidón del boniato aportará textura sin necesidad de harinas.
En los últimos minutos de cocción, prueba y ajusta de sal y pimienta al gusto. Si decides incorporar garbanzos cocidos, este es el momento: añádelos al guiso y cocina 5 minutos más para que se integren en la salsa.
6. Reposo, emplatado y toque final
Apaga el fuego y deja reposar el guiso tapado unos 10 minutos. Los guisos de invierno ganan mucho si se respetan estos tiempos de reposo, e incluso están aún más ricos al día siguiente, cuando los sabores han terminado de asentarse.
A la hora de servir, añade un chorrito crudo de aceite de oliva virgen extra, un poco de perejil fresco picado y, si te apetece, unas vueltas de pimienta negra. Sirve el guiso muy caliente, acompañado de pan integral o una pequeña ración de cereal integral (como arroz o mijo) para completarlo.
Propiedades breves de los ingredientes clave
Alcachofa
La alcachofa es baja en grasa y muy rica en fibra, vitaminas y minerales, lo que la convierte en un alimento especialmente interesante en invierno. Destaca por sus propiedades digestivas y depurativas, gracias a compuestos como la cinarina y diversos antioxidantes.
Boniato
El boniato aporta hidratos de carbono complejos, fibra y un buen perfil de vitaminas, especialmente vitamina A y vitamina C, relacionadas con la función inmunitaria. También contiene antioxidantes como betacarotenos y minerales que contribuyen a la energía y al equilibrio electrolítico.
Puerro
El puerro es una hortaliza rica en agua, fibra y vitamina C, con muy pocas calorías. Se le atribuyen efectos prebióticos y digestivos, además de aportar antioxidantes y compuestos sulfurados que apoyan el sistema inmunitario.
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¡Que lo disfrutes!
Guiso invernal de alcachofas, boniato y puerros con carne ecológica de Espacio Orgánico