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Flexitarianismo, una opción alimentaria que gana adeptos

Flexitarianismo, una opción alimentaria que gana adeptos
1 marzo, 2017 Lucia Villlalba

Si buscas en el diccionario la palabra “flexitariano” no la encontrarás, ya que no está registrada en la R.A.E. Sin embargo, es un término -y un concepto- que está cautivando cada vez a más gente. Es fácil adivinar que se trata de una mezcla entre la palabra “flexible” y “vegetariano”, por lo que se deduce que un flexitariano es una persona bastante dúctil en la elaboración de sus menús. En 2003, la American Dialect Sociaty definió al flexitariano como “vegetariano que ocasionalmente come carne”.

¿Un vegetariano que come carne? Como es de imaginar, algunos veganos y vegetarianos más puros se echan las manos a la cabeza por considerarlo directamente paradójico y absurdo. Pero para otras personas, -y lo demuestra la cantidad de gente que se está sumando a esta alternativa-  la permisividad de este tipo de dieta la señala como una elección muy a tener en cuenta. Si se trata de afinar las etiquetas, también se puede decir que un flexitariano es un “omnívoro inteligente y concienciado” tal y como se define a sí mismo el columnista del New York Times Mark Bittman, uno de los mayores defensores de esta dieta.

Este régimen, digamos “part time”, nos puede ahorrar muchos quebraderos de cabeza, ya que podemos ser afines a una conciencia ecológica que defienda una producción de carne controlada y de vez en cuando darnos un “capricho carnívoro”. No hay reglas impuestas sobre la frecuencia y cantidad que un flexitariano puede comer carne, aunque van surgiendo algunas campañas con propuestas tipo Meatless monday (Los lunes sin carne).

Según las Naciones Unidas, la producción de ganado emite más gases de efecto invernadero que todos los vehículos del mundo juntos. Por eso, más allá de la cantidad de carne que se toma, lo más importante para un flexitariano debe ser adquirir el compromiso de reducir el consumo de carne y fomentar el respeto por el medio ambiente. Y cada vez que se elija comer carne o pescado, hacerlo conscientemente y eligiendo productos de calidad y ecológicos que mantengan esta relación de respeto a la naturaleza. Así pues, la dieta flexitariana puede ser una buena preferencia para aquellas personas que quieran ser tolerantes con el entorno, pero les suponga un verdadero sacrificio dejar de incluir la carne en sus menús.

Además de defender una alimentación consciente, la dieta flexitariana tiene otras ventajas. En primer lugar, la reducción considerable de carne supone una dieta más sana, ya que es una dieta basada esencialmente en legumbres, verduras, cereales y frutas con todos los beneficios que aportan al organismo, pero incluye ocasionalmente las proteínas de la carne o el pescado (sin los efectos negativos que produce una ingesta elevada de los mismos). Por otro lado, los menús vegetarianos son un 60% más baratos, por lo que la dieta flexitariana también es una buena elección para el bolsillo. Además, esta dieta, al abogar por cierta libertad en la comida, también supone una mayor facilidad a la hora de socializar y elegir restaurantes o viajar.

Todas estas razones mencionadas, hacen que la dieta flexitariana gane cada vez más adeptos. Tal y como publicaba el diario ABC en mayo de 2016, un 17% de la población española -más de cinco millones- se identifican como “flexitarianos”. Esta es la dieta en la que no hay prohibiciones estrictas, pero sí una responsabilidad hacia la vida natural, sana y ecológica. ¿Te convence?

Laura Bermejo, colaboradora de Espacio Orgánico

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