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Cómo consumir agua de manera más sana y ecológica

Cómo consumir agua de manera más sana y ecológica
12 mayo, 2017 Lucia Villlalba

El agua es esencial para vivir. El origen de la vida se sitúa en los océanos hace miles de millones de años y todos los seres vivos de la Tierra estamos compuestos, entre un 70 y 90 por ciento, de esta molécula tan común. Los médicos recomiendan beber al menos dos litros de agua al día y sin duda, no hay nada más placentero que beber un vaso fresquito cuando se tiene mucha sed.

El agua es sinónimo de vida y tiene muchas propiedades beneficiosas para la salud entre las que destacan:

-Facilita la digestión y evita el estreñimiento

-Regula la temperatura corporal

-Hidrata la piel y hace que luzca fuerte y tersa

-Limpia el organismo a través del riñón y de la orina

-Permite la absorción de nutrientes

-Alivia la fatiga y también el dolor de cabeza

-Reduce el riesgo de cáncer

-Ayuda a perder peso (por su poder saciante)

-Contribuye a mantener hidratados los músculos y articulaciones

Abrir el grifo y que salga agua corriente puede parecer un gesto cotidiano, pero no es así para todo el mundo: muchos países aún tienen serias dificultades para obtener agua potable y según la Organización Mundial de la Salud (OMS) aproximadamente dos millones de personas mueren cada año por enfermedades relacionadas con la higiene y el abastecimiento de agua. Es un tema serio, y por eso en 2002 las Naciones Unidas adoptaron una medida para otorgar al agua la calidad de “derecho humano”.

Cada vez son más las organizaciones y empresas que se preocupan por el tema del agua y surgen proyectos para mejorar su calidad, tanto en países desarrollados como en países subdesarrollados. Reciente es el caso de “The Water Van Project”, una iniciativa de cuatro jóvenes españoles que se embarcaron en una aventura de seis meses por Latinoamérica repartiendo filtros potabilizadores en distintas poblaciones.

Este es un ejemplo, pero las opciones de mejora de la calidad del agua en el mundo son muy amplias. Porque el agua, ya lo decíamos al principio, tiene unas cualidades intrínsecas muy favorables, y con estos sistemas se está orientando el mercado hacia un consumo más sano y a la vez sostenible.

Entre los parámetros físicos que marcan calidad del agua se pueden tener en cuenta la transparencia, la turbidez, el color, el olor o el sabor y entre los parámetros biológicos, se debe valorar la presencia de salmonelas, estafilococos patógenos, bacteriófagos fecales y enterovirus.

Todos estos parámetros pueden ser controlados y mejorados con diferentes productos. En tiendas especializadas en productos ecológicos y saludables, como Espacio Orgánico, se pueden encontrar distintos artículos en esta línea: Sifón revitalizador del agua (Twister), filtros, alcalinizadores (para regular el PH), y un largo etcétera.

Todos estos métodos ayudan a mejorar el agua, que a su vez produce una mejora en la salud. Hay también otros pasos sencillos para enriquecer el agua, como por ejemplo alcalinizarla añadiendo una rodaja de limón y pepino o incluso, como apunta la teoría del japonés Masaru Emoto, a través de vibraciones y palabras positivas. Este investigador japonés consiguió fotografiar los cristales que forma el agua y así estudiar su estructura. La teoría de Emoto afirma que el agua es muy sensible a la conciencia de las personas y otros elementos vibracionales (como la música o las palabras) y por eso, el agua mejor tratada produce una estructura de cristales hexagonales que son los que tienen las aguas más saludables, como por ejemplo la de los manantiales. Una botella que utiliza este principio es la Flaska, que mediante un procedimiento especial llamado TPS consigue transformar la estructura vibracional del agua.

No hay que olvidar que además de cuidar el contenido (el propio agua), también hay que cuidar el continente. En este sentido las opciones saludables y ecológicas también son muy abundantes, empezando por desechar botellas de plástico no biodegradables. Si no hay más opción que una botella de plástico, elige aquellas que sean de tritan (un plástico sin Bisfenol-A) y si no, al menos que sean de polipropileno (estas son las que llevan un triángulo con un número 5 en la base). Si tienes posibilidad de descartar el plástico, la mejor manera de llevar el agua es el vidrio, ya que está compuesto por un 40% de vidrio reciclado y un 60% de cuarzo natural, (pero no lo confundas con el cristal, que tiene óxido de plomo)

En definitiva, el agua es un bien muy importante en nuestra salud, preocuparnos por el agua que bebemos, alcalinizarla y tratarla como se merece es fundamental para el ser humano. Sin olvidarnos del placer que da beberse un buen vaso de agua cuando se tiene sed.

Laura Bermejo, colaboradora de Espacio Orgánico

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